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Precio real de góndola
Capturado en la tienda, con fecha y sucursal. No el precio de lista ni el de la web: el que está en el estante el día que alguien fue.
Dos cosas, sobre la misma base de precios: cotizar rápido lo que tu empresa va a comprar, sin llamar a cinco proveedores; y entender cómo se mueve el mercado de tu categoría — con facturas reales y precios de góndola, no con encuestas.
La diferencia no es el tamaño de la muestra: es de dónde sale el dato.
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Capturado en la tienda, con fecha y sucursal. No el precio de lista ni el de la web: el que está en el estante el día que alguien fue.
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De facturas electrónicas, no de un diario que alguien llena de memoria el domingo. Con todos los renglones, no con los que se recuerdan.
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Qué producto buscó la persona, en qué tienda, y qué terminó llevando. Es la pregunta que ningún panel de consumo puede responder, porque nadie la observa.
Cada búsqueda y cada compra son una señal. Moneia convierte comportamiento real de consumo en inteligencia de mercado: no encuestas, no paneles pequeños, no intención declarada.
Qué busca la gente antes de comprar y qué termina comprando; cuánto se mueve la demanda cuando cambia el precio; cuándo el comprador se pasa a otra marca o a otra presentación; y qué categorías se llevan el presupuesto en cada ciudad y cada quincena.
Todo por categoría, ciudad y ventana de tiempo. Ejemplo: qué presentación de aceite gana participación cuando la de tres litros sube 8%, y en qué ciudades el comprador prefiere cambiar de marca antes que de tamaño.
Los modelos de inteligencia de mercado se entrenan y ejecutan sobre información agregada y anonimizada. Un aliado nunca recibe la identidad de un usuario, ni su lista, ni su factura, ni un dato que permita reconstruir quién es.
Tres fuentes, y cada una responde algo distinto.
Precios publicados de decenas de cadenas colombianas, todos los días. Es lo que permite comparar en el tiempo y entre canales.
Cargadas voluntariamente por usuarios de Moneia, con su autorización expresa y anonimizadas. Traen sucursal y hora, que el scraping no tiene.
Qué preguntó la gente y cuándo. Es el dato de intención, y el único que no se puede comprar en otra parte.
No con una muestra que alguien llenó de memoria el domingo: con lo que la gente buscó, lo que encontró y lo que terminó llevando.
El término exacto que escriben —marca, presentación, sustituto— y cuántas veces. Es demanda expresada, no recordada: la persona preguntó porque iba a comprar.
Cuando alguien busca tu producto y compra el de al lado, queda el rastro: qué buscó, qué se llevó y a qué precio. Ese es el punto exacto donde se fue la venta, y con qué diferencia de precio se fue.
Precio de góndola capturado en tienda, con fecha y sucursal. No el de lista ni el de la web de la cadena: el que estaba en el estante el día que alguien fue a comprar.
De facturas reales, la canasta completa. Qué acompaña a tu producto, qué lo reemplaza cuando falta, y qué combinaciones se repiten —la base para negociar una exhibición cruzada con argumentos.
Cuando alguien pega su lista de mercado, no revela un producto: revela el mercado entero de la semana, con presupuesto implícito. Ningún otro panel ve esto.
Cada cuánto vuelve a comprar la misma persona, si cambia de marca cuando sube el precio y cuánto tiene que subir para que cambie. La elasticidad medida, no supuesta.
Cotizar treinta referencias se sigue haciendo como hace veinte años: llamando, esperando respuestas en correos sueltos y armando un cuadro en Excel que queda viejo en una semana.
Pega las referencias que necesitas —o sube el Excel de siempre— y te devolvemos dónde está cada una, a cuánto, y qué proveedor sale mejor por el total. En minutos, no en tres días de correos.
Llegar a una negociación sabiendo el precio de góndola de esas mismas referencias cambia la conversación. No es el precio que te van a dar, pero es el piso desde el cual se discute.
Cómo se movió el precio de cada referencia en los últimos meses. Sirve para defender una compra ante auditoría, y para decidir si conviene comprar ahora o esperar.
Marca lo que compras siempre y te avisamos cuando se mueve. Quien compra por volumen sabe que un 4 % en el momento correcto vale más que una negociación anual.
No hay que integrar ni instalar nada. Se entra, se pega la lista y se descarga el resultado en Excel — que es como va a terminar en el área de compras de todos modos.
No vendemos, no intermediamos y no cobramos comisión al proveedor. Por eso el cuadro no está ordenado por quién nos paga: es el precio que hay.
Los programas de fidelidad encierran al cliente en una cadena. El de Moneia funciona en todas, y por eso la gente sube sus facturas: gana puntos compre donde compre.
Puedes premiar la compra de tu producto en cualquier tienda, sin negociar con cada cadena. Es la única forma de tener un programa de fidelidad propio cuando no controlas el punto de venta.
Ves qué compran tus clientes cuando no están en tu tienda. Es el punto ciego de cualquier programa propio: sabes todo de tu canasta y nada de la mitad que se va a otro lado.
Cada factura cargada trae tienda, sucursal, fecha, renglones y precios pagados. El programa de puntos no es un adorno: es lo que hace que el dato exista.
Precios en pesos, mensuales, con contrato anual. Sin contrato, 30 % de recargo.
$290.000/mes
Para el área de compras que cotiza seguido y no necesita analítica de mercado.
3 usuarios incluidos
$390.000/mes
Para la tienda de barrio, la droguería, la cadena pequeña.
Datos con un mes de rezago
$1.900.000/mes
Para la cadena mediana y la marca regional.
Actualización en línea
$3.900.000/mes
Competencia con más categorías, para la marca que juega en varias líneas a la vez.
Actualización en línea
$8.900.000/mes
Para la marca nacional que necesita ver el país completo, no una ciudad.
Actualización en línea · informe mensual
A la medida
Para la marca nacional y el equipo de pricing.
Hablemos de tu caso
No vendemos datos de personas. Ni nombres, ni correos, ni teléfonos, ni la canasta de nadie en particular. Lo que se entrega son agregados: por categoría, por zona y por periodo, con un mínimo de compras por celda para que no se pueda reconstruir a nadie.
Tampoco vendemos exclusividad sobre un dato público, ni prometemos representatividad estadística nacional: lo que tenemos es profundo en donde tenemos usuarios, y lo decimos con números antes de firmar.
Cuéntanos qué necesitas ver y te mostramos con datos reales de tu categoría qué tan lejos llega la cobertura hoy.
LoyaltyFi y Moneia son la misma casa. Moneia es la app donde la gente compara precios y cuida su plata; lo que aquí se analiza sale de ahí, con autorización y sin nombres. Si buscabas comparar tu mercado, es en moneia.co.